Reportajes

Dónde comer las mejores donas de Buenos Aires

Dónde comer donas en buenos aires
Lemon Pie Donut

Los que amamos comer rico siempre andamos buscando que probar, descubrir sabores que estremezcan nuestro paladar y remover recuerdos que nos hagan sentir feliz.

Esta búsqueda es particularmente desafiante cuando se trata de comer algo que añoramos, ya sea porque estamos lejos de casa o porque hace mucho no probamos algo particular y se genera el antojo.

Eso me pasaba con las donas, hacía mucho que no comía hasta que me fui de mini vacaciones a Santiago de Chile, y me deleité en Dunkin Donuts. Es que sólo de recordarlo me babeo, lo más triste después de devorármela con ganas es caer en cuenta que no las iba a conseguir en Buenos Aires.

Aunque había probado unas muy buenas en el centro, muy cerquita de la Facultad de Medicina en un lugar llamado Magic Donut (de hecho el día que fui por ellas me traje dos docenas con diversos glaseados y rellenos)  por muy ricas que estaban no se acercaban para nada a esa dona cubierta de chocolate y maní que me compraba en una panadería en La Candelaria (un barrio de españoles rodeados de edificios comerciales y residenciales en el centro de la ciudad de Caracas) de chica para ir disfrutando de camino a casa al volver del colegio.

Un día hablando con compañeros del trabajo, de comida por supuesto (un tema que adoro y los demás lo notan) me mostraron por Instagram la cuenta de @donutherapy, y fue amor a primera vista, sin exageración, sólo con ver el feed comienzan a sentir la necesidad de ir por ellas.

donut therapy

La visita al lugar la anduve pateando y pateando, porque mis horarios laborales al ser rotativos no me ayudan mucho y este lugar abre a partir de las 11 de la mañana hasta la 6 de la tarde.

20180923_110229Pero siempre hay un momento en el que se alinea los planetas y me vi ahí en Thames al 1999 parada con un grupo de personas más (les cuento que la gente llega muy tempranito para no correr el riesgo de quedarse sin) esperando que el reloj marcara las 11, abrieran las puertas y comer esas hermosas y rendonditas rosquillas bañadas de sabores tan originales como chocotorta, boston cream, Peanut butter & Jelly, Maple, Cheescake, o las más tradicionales glaseadas, con chispitas de chocolate entre otras que tanto había visto en fotos.

Yo iba empeñada en una de mantequilla de maní con Bacon, pero resulta que esa fue un sabor especial de un día, el cual, no es fijo, va variando y lo anuncian a través de sus redes.  Así que opté por  la de Lemon Pie y Salted Caramel.

La masa es super fresca, esponjosa y ni hablar de los topping, les juro que mí cerebro no sabía si era donut o una lemon Pie lo que estaba comiendo. Y aunque dos son suficientes, quedas con ganas de más, y a los días volví por una de Peanut Butter & Jelly  y la S’mores, y mientras escribo esto no saben lo que me tienta ir por un par más.

Que bueno que llegaron para quedarse!

las mejores donas de buenos aires

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Stuff

Photo post: Elementos

 

Todo puede parecer ordinario hasta que las miras con los ojos del alma y puedes encontrar la belleza de lo cotidiano y sólo así puedes captar el sentimiento de ese objeto inanimado, que de otro modo, simplemente seguiría siendo algo ordinario.

Foodie

¡Fácil, dulces y espojoncitos: budines!

No soy muy buena haciendo postres, de hecho lo mejor que hago es el tiramisú (porque no tienes que hornear nada ) pero resulta que hacer budín es muy sencillo, rico e ideal para las meriendas caceras.

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Soy fanática de la cocina, me encanta comer rico y por eso siempre (bueno, cuando tengo tiempo e inspiración) me gusta poner a prueba mis habilidades. Nunca he hecho un curso de cocina –aunque está en mis planes futuros- así que cero técnica, mucha pasión y suerte (porque aunque tenga pinta es hasta que pruebas que sabes si sabe bien).

Sin embargo los dulces, honestamente, no son mí fuerte, pero,  a veces las ganas de intentarlo pueden más y sale el experimento. Suerte que con las redes sociales, hay buenos cocineros que comparten sus recetas con su audiencia, y espero que lo sigan haciendo, porque además de inspirar dan ideas a los amateurs.

Budín de banana
budín de banana

Ésta vez elegí recetas de budín. Primero me tenté con la receta que compartió @matsanmillan de un budín de banana, vi el post y se me hizo agua la boca, tenía todos los ingredientes que necesitaba a mano (harina, banana, leche, huevo) y tiempo libre para intentarlo.

Me quedó tan lindo, que en serio me sorprendí a mí misma y para ponerle el toque me fui por un ¼ de helado de chocolate y amargo y crema americana #Gorditafeliz.

Como la primera experiencia fue buena, después me topé con otra receta pero esta vez de @elgordococina y la foto espectacular de ese budín de frambuesa que me hizo babear. No encontré frambuesa pero si arándanos, llovía, tenía las ganas y manos a la obra, mí segundo budín salió del horno #MasFelizImposible.

Así que, mí recomendación como siempre es que intenten e intenten porque cocinar es divertido y disfrutar de algo hecho por ti es una gran satisfacción.

PD: para las recetas  sigan las cuentas que mencioné más arriba 😀

 

Foodie

Cuando lo que cocinas queda como el programa de Netflix #Uglydelicious

Recientemente he disfrutado de la saga de David Chang y me encantó el nombre del documental, porque, creo que a todos nos ha pasado disfrutar de riquísimas comidas que sólo se pueden juzgar cuando las pruebas.

Cocinar sin duda se ha convertido en una actividad que realmente disfruto, 1 porque me encanta comer rico (y a quién no ¿? ) y 2 porque he encontrado en la cocina un espacio de desconexión total, donde además, pongo a prueba mis habilidades de hacer cosas que jamás había hecho.

Aunque no les voy a mentir, hay días que tengo tanta flojera (fiaca) que el delivery es tan tentador como ponerle al agua caliente una sopa de sobre. Pero, en líneas generales trato de esforzarme, pues: barriguita llena de cosas rica, gorda feliz.

Lo que mas me ha motivado a ponerle garra a la cocina ha sido: la necesidad de volver a sentir sabores de mí tierra (porque soy venezolana y vivo en Buenos Aires). Me deprime la comida sin gracia, y porque tengo de novio a otro gordito más que no se ha terminado el desayuno cuando te pregunta “qué vamos a cenar”.

He tenido un par de días libres, y cuando estoy con tiempo libre, nada es demasiado complicado como para intentarlo. Así que me maté el antojo espontáneo y preparé, por primera vez, dos recetas súper sencillas y aunque visualmente no ganaron un lugar en mí perfil de Instagram (pueden seguirme si quieren en @Marly_oc) me dieron una alegría al deborarlas.

La primera receta que intenté fueron unos churros, es que hacía un frío tremendo, y lo primero que vino a mí mente fue

 “que ganas de comer churos”,

y luego “pero, a dónde voy por ellos”,

 lo siguiente “Google: cómo hacer churros” “awwww, pero es fácil”

Era tan fácil como una taza de agua, una taza de harina de trigo, un poco de sal, aceite y azúcar. Pero adivinen qué… Arruiné la primera mezcla, porque aunque no soy experta en asuntos culinarios, decidí que era “como muy poquito” esa cantidad de agua.  Jajaja- pero estimo que así son las cosas cuando uno experimenta. Al final repetí la mezcla y voila, maté el antojo.

La segunda receta, muy rica pero poco fancy, fue un pastel de papas. Esta llegó de pura casualidad, pues, cuando mandas a tu novio hacer las compras de vegetales y no es muy ducho en el asunto, de repente llega con 2kg de papas para  2 personas. Y miren que amamos las papas en todas sus versiones. Sin embargo, era casi misión imposible terminar con ellas y el temor más grande era tener que tirarlas (odio botar comida, más cuando hay personas que no tienen que comer).

Y en una haciendo el desayuno pienso en voz alta y en pánico – “se van a dañar, qué vamos hacer con tatas papas”

salió José – “un pastel de papas”-

 y yo: “y con qué se come eso”

Pues si, algo que puede ser tan cotidiano jamás lo había probado y pensé que iba hacer una tarea difícil, ideal para días de vacaciones encerrado en casa porque no tienes ni un peso para largarte a una playa caribeña en pleno otoño cuando la temporada es baja- en fin, como Google lo encuentra todo, nos vimos un video y dos días después llegó el pastel de papas a la mesa.

Era tan sencillo como hacer un puré, cocinar carne molida (carne picada), hervir unos huevos. Hacer un colchón de puré, colocar la carne y el huevo, otra capa de purué, queso y al horno. Ah! y en esta receta no dañé nada.

Ahora les dejo la muestra de mis creaciones no muy gratas a la vista, pero con gran sabor 😀

 

Stuff

Photo Booth: El chocoloco

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La fotografía siempre me ha parecido interesante, no sólo como registro de los momentos más memorables de la vida, sino también como medio de expresión, pues lograr una toma que capte lo que quieres transmitir, lo que sientes o tu manera de ver el mundo es un arte fascinante.

Recuerdo haber pedido una cámara a los 9 años como regalo para Navidad. Fue alucinante comenzar a disparar y disparar, pero era un gran misterio por descubrir cómo al accionar un botón grabaría la imagen que veía a través del lente.

Más adelante –mucho más adelante- tuve la dicha de tener una cátedra de fotografía y pude entender mejor todo este mundo mágico donde la luz y el tiempo son claves. Aprendí sobre planos, obturación, el tiempo de exposición y a jugar con estos factores para obtener una imagen.

De vez en cuando intento sacar esa fotógrafa que llevo dentro, y voy por ahí capturando flores, edificios, gente y a Bruno, mí más adorable y difícil modelo.

Les dejo un par de tomas que me gustaron de nuestro paseo por el parque, donde trate de practicar un poco esto que me apasiona para mostrar la esencia de mí chocoloco el @bruno_chocolab.

Enjoy it!

Foodie

Yo ❤ Café

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Mi historia con el café inicio a muy corta edad, no sabría especificar si fue a los 3 o los 4 años, posiblemente balbuceaba unas cuantas palabras, y obviamente ni idea de los efectos que producía la cafeína, sin embargo, cuando ya tenía un poco más de conciencia estaba segura que esa bebida negra me fascinaba y odiaba que mi mamá se empeñara en  agregarle leche para que no me hiciera mal, lo cierto es, que desde que tengo conciencia el café ha estado en mí vida.

Capaz es pura coincidencia, pero siempre asociaré mi amor por la cafeína a mi Tata (mi abuelita paterna) ella era adicta –como lo soy yo ahora- y hacia el mejor guayoyo que existió en la tierra, umm cierro los ojos y casi casi puedo revivir el sabor, el aroma y vienen millones de recuerdos de tardes de novelas, encuentros entre primos, vacaciones en la playa,  y las veces que imagine que me iría lejos algún día.

Lo que nunca anticipé es que mí trabajo me acercaría mucho más a esta bebida, que según cuenta la leyenda, fue gracias a unas cabras que no estaban locas, sino pasadas de cafeína, que hoy podemos disfrutar de sus bondades.

Y de a poco, el mundo del café se fue abriendo para mí. De sólo saber que crecía en un arbusto y se tostaba, a descubrir que ésta planta tiene dos variedades y que requiere de unas condiciones climáticas particulares para crecer, por ello sólo se cultiva en ciertos lugares del mundo como: Colombia, Brasil, Costa Rica, Guatemala, Venezuela, Kenya, Etiopía, Indonesia, por citar algunos países.

También aprendí, que aunque yo sólo conocía un colador de tela y la popularmente llamada Greca (bolturno y/o cafetera italiana) existen otros métodos de preparación como la prensa francesa,  Chemex, el aeropress o la súper máquina de Nespresso, con las cuales se pueden hacer tazas de café tan distintas según lo que quieres resaltar del grano que uses.

Descubrí que le café se cata, y es una experiencia increíble tener que descifrar aromas y sabores, de un líquido negro y sabroso con el cual iniciaba mis mañanas. De hecho, hay gente tan apasionada que se convierten en sommelier de café, y existen granos tan exóticos que sólo una taza puede costarte un ojo de la cara.

Pero toda esta devoción no sería posible sin el arduo labor de aquellos que se encargan con sus manos de cultivar, seleccionar y recolectar grano por grano, para que en el más recóndito lugar del planeta podamos disfrutar de una tacita de café.

Así mismo, pasarán los años y seguiré descubriendo más aspecto interesante de esta hermosa bebida. Pero, siempre que cierre los ojos y sienta ese dulce aroma del café recién colao, será a ti mi querida tata a quien recordaré.

 

Turista Mode On

Casa de adoración Bahá’í un lugar de encuentro

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Las creencias religiosas y la diferencias de credo pueden causar sensibilidades, y hemos sido testigo de ello durante siglos. Sin embargo, la humanidad constantemente se renueva y aprende, tanto, que muchos quieren dejar al lado las diferencias y consolidar la unidad en las semejanzas, pues, al final todos queremos lo mismo: vivir en paz

En mí más reciente visita a la ciudad de Santiago, tuve la oportunidad de conocer un lugar único por su ubicación, al tener de fondo la majestuosa cordillera andina; por su infraestructura, al poseer una compleja forma que la hace una pieza arquitectónica maravillosa y por la paz que se puede conseguir ahí, así este llena de miles de turistas y locales, que al igual que yo, no quisieron perderse la oportunidad de tener aunque sea 5 minutitos de desconexión total, y aprovechar para agradecer las cosas maravillosas de la vida. Como, mis 31 años de vida, y oportunidad de reunirme con mí hermano después de 3 largos años.

La casa de adoración (como es definida por la comunidad Bahá’í) es un espacio abierto -sin importar la raza o el credo- donde todo aquel que la visita puede contar con un espacio para orar, reflexionar y alimentar el espíritu, por ello dentro del recinto no hay altares, ni imágenes.

El Bahaísmo se basa en tres principios fundamentales, la unidad de Dios, la unidad de la humanidad y la unidad de la religión. Promueven un acuerdo entre la ciencia y la religión, la igualdad de los sexos, la paz y la justicia.

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Un lindo paseo para realizar en familia

Sus enseñanzas se basan en el amor omnímodo, pues, este debe incluir todas las excelencias de la humanidad. Su fe fue proclamada por Bahá’u’lláh, a mediados del siglo XIX en Palestina, cuya intención era enseñar sobre la paz mundial y la unidad entre todas las religiones.

Este hermoso lugar, está ubicado en Peñalolén muy cerca de otro atractivo natural de la ciudad de Santiago, como lo son las quebrabas de Macul, una reserva natural que cuenta con un largo sendero donde se puede practicar actividades como el trekking y el montain bike.

 

 

 

Turista Mode On

Aventura sobre hielo

 

 

Que les puedo decir del Perito Moreno, es impactante, hipnótico, único, mágico, relajante, intimidante, enorme, bellísimo, y pare usted de contar, creo que los adjetivos calificativos existentes no me alcanzarán jamás.

Y usted dirá, ah no es la gran cosa es sólo una masa infinita de hielo, y puede que tenga razón, pero la paz que ahí se siente y la energía que trasmite es tan maravillosamente increíble que puedes sacar mil fotos de un mismo bloque de hielo y sentirás que no fue suficiente, porque lo que viste puede que ya no existirá  más en un par de minutos producto de los desprendimientos espontáneos que ocurren, pues, es el único glaciar que está en constante movimiento.

Resulta que este Glaciar se mueve y varia su forma porque es su naturaleza, y no tiene nada que ver con el calentamiento global, el fin del mundo y la extinción de la humanidad. Pero, no quiere decir que algún momento –que no sabremos si estaremos vivos para experimentarlo- se derrita, producto de los ciclos terrestres que han dado vida al maravilloso planeta que hoy tenemos.

La cosa es, que no debe ni dudar un segundo de vivir ésta aventura si se le presenta la oportunidad. Calafate es un lugar hermoso, y aunque hace frío casi todo el año, la gente es realmente divina, que me arrepiento de haber hecho un viaje tan corto.

En fin, yo fui a lo que fui y de eso la verdad que no me arrepiento – aunque haya dolido en el bolsillo- y eso fue caminar sobre el Perito Moreno, creo que eso me hizo el año tempranito –jajaja- que ni el día gris, ni las probabilidades de lluvia pudieron sabotear.

La travesía comenzó bien temprano, cuando a eso de las 5:00 am sonó la alarma que anunciaba el gran día, tomamos un desayuno jugoso, retiramos nuestras viandas – ah! En el parque no hay absolutamente nada donde puedas comprar alimentos, y las agencias que hacen el tour no incluyen en su cuantiosa suma el refrigerio- y nos fuimos a vivir uno de los momentos más memorables de mi existencia.

Ir desde el centro de El Calafate hasta el parque de los glaciares es un trayecto largo, que puedes invertir en dormir un poco y al despertar lo que te espera es de sueños. Ya ver de lejos el perito vale la pena, se pone mejor cuando tomas el barquito que te acerca más y más, sin embargo, es hasta que te colocan los crampones e iniciamos la caminata que tu corazón estalla de emoción, el color, las texturas, el agua, todo es tan perfecto que no te queda más que agradecer por tener la dicha de estar parado sobre una de las maravillas del mundo.

 

Foodie

Salen alemanas con papas y chucrut

Cuando algo te tienta, que nada te detenga

Adentrarse en el mundo de la gastronomía puede ser una gran aventura, más si el resultado nos lleva a disfrutar de una buena comida, y en casos descubrir que tienes la capacidad de hacer ricos platos que jamás pensaste, psalschicasues, es fácil creer que la buena comida sólo se consigue en lujo

sos restaurantes o comprando ingredientes extremadamente inaccesible para el bolsillo de cualquiera, hasta que un día te cansas de repetir los mismos platos y comienzas asentir el impulso de tomar riesgos.

Hace un par de días, pasé por 4 quesos (un lugar increíble para comprar embutidos y conseguir ingredientes para armar una picada o llevarte alguna extravagancia a casa pues venden productos que no se consiguen marcas que no están en los supermercados o chinos) a comprar queso, jamón, etc, lo típico que necesitas para el día a día y no pude despegar la vista de una de las neveras/heladeras, y ahí estaban esas hermosas salchichas alemanas que me decían “cómprame, cómprame” , y cuando se trata de comida, soy muy fácil de ceder y vinieron conmigo a casa también, aunque no tenía muy claro si las iba a comer tipo hot dog/ perro/pancho, o más bien  probar alguna otra manera de prepararlas, de modo que, recurrí a Google para buscar inspiración y puff  vino la revelación salchichas alemanas al grill, con tomates cherry, cebolla, papas estilo brava y Chucrut, ummm! perfetc match

Awww! pero,  nunca en la vida había hecho chucrut, lo más que sabía es que era una preparación a base de repollo que queda genial con las salchichas, pues las probé en unos perros bien criminales (excesivamente sabrosos sería más o menos la definición de “criminal” en este contexto), ya no había marcha atrás así que tocó experimentar, para mi sorpresa no era tan complicado realizar éste -como llamarlo- acompañante/aderezo  típico de la comida alemana, polaca y rusa.

Sólo necesite de cebolla, repollo, vinagre, sal y pimienta. Debo confesar que los primeros olores que salían producto de la cocción del vinagre no fueron de mí agrado, pero el resultado si que valió la pena, y una vez listo mí chucrut, saltee unas papas, cocine las salchichas y a disfrutar de un delicioso plato, lo único que me falto fue una buena cerveza para la perfección,  igual aún es que quedan días fríos para comidas potentes.

 

Bruno Chocolab

El @Bruno_chocolab

Éste Bruno  si que supo robar mí corazón, no ha día que me sorprenda con sus ocurrencias, sus travesuras y sobretodo esa manera tan única de dar amor. Por eso, nunca pierdo oportunidad para capturar los momentos que pasamos juntos, como en este pequeño video que grabé una tarde de verano mientras jugamos un poco con la pelota.