Crónica de una espera anunciada!

Viernes 2:48 pm… abro el bolso, saco el monedero y tomo mí tarjeta de débito… la deslizo
erróneamente y obtengo un ticket  para múltiples operaciones de taquilla N° 3380…
Intento nuevamente y esta vez logro conseguirlo (digo yo que vip) para clientes,  N° 1144…
Alzo la cabeza y noto que en la agencia hay pocas personas, cuando fijo mí mirada hacia
la pantalla veo reflejado el 1120 (lo que me genera cierto alivio) mientras que por la serie
3 mil, apenas atendían al 3260, sin embargo no descarto el número… Con suerte logro
sentarme, así puedo descansar mis piernas ya que andaba con zapatos altos, y pese a
que no había caminado mucho, el hecho de no usar mucho este estilo de zapatos me
pone en desventaja a la hora de tener que permanecer en pie.
Con una gran tranquilidad me siento, ordeno el dinero que debía depositar, la hojita con
el número de cuenta y los tiques visibles para no olvidar los números… una vez sentada,
observo a mí alrededor y puedo notar las caras largas en más de uno… a mano derecha
sentada en un pequeño murito y recostada a uno de los vidrios de la agencia, está una
muchacha completamente dormida, a su lado la persona que la acompaña a punto de
caer en el mismo estado de relax.
Al frente, un grupo de mensajeros conversando entre ellos… cerca de ellos, una
muchacha impaciente – se notaba por el movimiento constante y rápido de sus piernas- a
mí lado un señor con varios bauchers y un ticket todo arrugado, lo que me indicaba que
ya tenía rato esperando.
A mis espaldas, dos muchachos conversaban amigablemente, y de vez en cuando se
escuchaban unos muach! muach! muach!, jajaja ligaban el número como si estuvieran
jugando caballo.
Mientras tanto -muy calmada -estire un poco mis piernas, acomode mí espalda y hasta
disfruto el momento, porque muy inocentemente creía que porque del 1120 al 1144 sólo
faltaban 24 números, mí tiempo de espera iba a ser corto -aunque no estaba apurada- no
deseaba estar mucho tiempo ahí metida, ya que necesitaba hacer unas compras antes de
encontrarme con unas amigas.
De repente, los números comenzaron a estancarse… y mí calma poco a poco se fue
transformando en  impaciencia, sobre todo cuando me doy cuenta que han pasado 40
minutos y aún sigue el 1120, y ni mirar los 3mil (eso sólo podría atormentarme más sin
necesidad).
En ese momento después que pasaran muchas ideas sin sentido por mí cabeza, me
reproche el hecho de haber dejado el libro que estoy leyendo (Diseño Gráfico en la vida
cotidiana, excelente libro por cierto) y el ipod… la música, ayuda a desconectarse y el libro
porque podía terminar de leer las páginas que me faltan.
Sin muchas opciones para distraerme (además de pensar en un tema para el próximo
episodio de Reportándome, que está relacionado con estos altos tiempos de espera)…
opté por sacar mí cel -como ya no se ha vuelto tan estricto el uso de los mismos dentro de
los bancos- y comencé a tuitiar (de hecho pueden seguirme a través de @MarlyOC).
Paradójicamente, mientras yo intentaba hacer un depósito se armó un alboroto en la
estación del metro de Chacao, al principio pensé que el primer tweet referente al tema se
trataba de un rumor (cosa que en twitear suele ocurrir de vez en cuando) Y además me
extrañó , ya que, aunque suene cruel -pero es la pura verdad- odio tomar el metro
(por infinidades de razones, en especial la falta de aire acondicionado en los vagones y el
gentío) 40 minutos antes había pasado por la estación y todo estaba en calma, de hecho
había una ligera cola, pero la misma fue ocasionada por una grúa, que estaba dirección
Este haciendo mantenimiento a un semáforo (es lo que pude inducir por donde estaba
ubicada).
Pero al leer y leer más tweet sobre lo ocurrido (que valga destacar nunca terminé de
enterarme que fue lo que ocasionó el alboroto) hasta llegue a sentir cierta preocupación,
ya que me encontraba a una distancia relativamente cerca de los hechos, y temía que
la cosa se volviera tan violenta que ocasionará un gran caos , el cual me obligaría a permanecer más de lo normal en el banco.
Menos mal las cosas se calmaron, y en ese compartir y leer tweets se me fue 30 minitos
más… Lo bueno fue que los números avanzaron rápidamente, ya estaban por el 1130 –
eso ocasionó un brillo en mis ojos-  ya no faltaba nada y mis tweets se estaban quedando
sin gracia.
Sin embargo, y como dice este queridísimo señor Murphy “Cuando las cosas van mal
siempre pueden ir peor”…. la máquina como que registro en su sistemas mis malas vibras y
nuevamente se estancaron los números.
Ya ni los muach! muach! vamos numerito, me causaban gracia… comencé a
sentir la silla  incómoda, mís pies se movían rápida y constantemente, el ticket comenzaba a
ponerse arrugado y la  paciencia estaba por agotarse.
Tenía una hora en espera, los cajeros comenzaban a disminuir el ritmo porque se
acercaban las 3:30… Los mil se detuvieron en el 1140, y de repente los 3mil comenzaron
a avanzar rápidamente, sin embargo faltaba mucho para el 3380.
El banco comenzó a vaciarse, ya casi eran las 4 de la tarde… los 3 mil corrían y el 1140
seguí en la cola… mí paciencia se convertía en ira, no podía creer que con el “privilegio”
de poder tomar un ticket   preferencial por ser titular de una cuenta en ese banco, yo tenía
que esperar casi el mismo tiempo que otra persona no titular… por otra parte no podía
creer que se tardaran tanto para atender a 24 personas…
Los números corrían… la gente comenzaba a disgustarse, en especial un señor que
esperaba desde el mediodía poder cobrar un cheque y eran ya casi las cuatro de la tarde
y aún no contactaban al titular de la cuenta para confirmar que realmente había emitido
el mismo…
Como quedaban pocas personas, un cajero (harto de trabajar) ordenó hacer cola aquellas
personas q tenía números 3mil… dentro de todo guardaba el optimismo y pensé que me
atenderían por la serie de los mil, que ya había llegado al 1142, así que no tomé la cola…
La gente pasaba, y el 1142 seguía ahí.. Lo peor es que mientras tres taquillas recibían
a los números 3mil, los clientes de este banco sólo tenían una taquilla y a una persona
haciendo muchas operaciones…
Así que, decidí dejar el optimismo, busque con desespero el número 3380, hice
la cola y mientras avanzaba poco a poco, seguía con el 1144 en la mano atenta a la
pantalla…
Después de 1 hora y 30 minutos!!! Logré depositar… y el número 1142 seguía en la
pantalla.

Acerca de Marly

Licenciada en comunicación social mención audiovisual, Master en diseño y especialista en Marketing Digital
Esta entrada fue publicada en MarlyOC y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Crónica de una espera anunciada!

  1. Guillermo dijo:

    Demasiado finop me gusto cielo Te amo

  2. Daniel Nava dijo:

    Buen articulo, una realidad de la calidad de atencion que brinda Venezuela! Barbaro…

  3. Pingback: La Banca al alcance de todos ¿? | Mosuna's Blog

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