Reflexiones para la edición especial del periódico escolar del @Calasanzcaracas

Cuando recibí la invitación para escribir en la edición especial, me sentí agradecida y feliz por poder contribuir nuevamente con el periódico, del que fui parte en algún momento.

Colegio Calasanz Caracas

Sin embargo, debo confesar que no tenía ni idea sobre que hablar esta oportunidad. “No puedo volver a escribir como me sentí al salir del colegio”, pensé  y aunque me siento afortunada de haber aprendido valores tan valiosos para la vida en el colegio, no estaba muy convencida de elaborar un texto lleno de cosas maravillosas que podría no adecuarse a la realidad que vivos día a día, porque en el fondo no se trata de llenar una hoja.

En ese debatir interno y la dinámica que vivo por mí oficio (periodista en una sociedad polarizada), decidí exponer un asunto que realmente me perturba: el alto nivel de intolerancia que hay en Venezuela, que entre otras cosas, nos impide llegar a un consenso nacional importante para construir el país que queremos.

El venezolano no se permite (actualmente) vivir en grises, aquí eres negro o blanco porque al parecer  las alternativas de pensamiento tampoco calan.

La solidaridad, la alegría, la humanidad que nos caracterizaba se perdió por completo; solo nos acordamos de esos valores cuando existe una tragedia, aunque ya hasta eso lo hemos desvirtuado, ahora son la escusa perfecta para seguir lanzando odio.

Así está nuestra querida Venezuela, fracturada, intolerante y violenta. La gente está tan saturada informativamente que no tienen tiempo para vivir sin pesar en la Asamblea Nacional, el petróleo, las elecciones 2012, qué carrizo hace la Mesa de la Unidad, que el Metro es una porquería, que este país no sirve, colas por todos lados, que dónde están los reales, qué la inflación, la corrupción, la delincuencia y pare de contar.

No digo que no se interese por las cosas que nos afectan, en especial a la tranquilidad y al bolsillo. Pero, tiene que ser la dinámica política la que mueva nuestra relación con los demás, nos dan derecho para señalar a este o al otro porque piensan diferente. A dónde se están yendo nuestros valores,  esos que nos han caracterizado desde siempre.

Es hora de recuperar nuestra esencia, nuestros valores, nuestro verdadero ser, ese que nos caracteriza y nos hace ser venezolanos.

Acerca de Marly

Licenciada en comunicación social mención audiovisual, Master en diseño y especialista en Marketing Digital
Esta entrada fue publicada en Reportajes. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s