Cosas del idioma

Alguna vez leí que un fulano dijo “el problema es que hablamos español”, y disculpen si digo fulano en vez del nombre del tipo, la verdad no lo recuerdo y está un poco entrada la noche para ponerme a investigar en google,  eso definitivamente dispersaría mí concentración (como de hecho ya está) y no podría terminar de manera coherente lo que deseo compartir.

Volviendo a la frase, el tipo tenía toda la razón, sólo fue necesario coincidir en el lugar preciso con personas que están al igual que yo de paso por Buenos Aires, que vienen de otros puntos del continente Americano y que necesitaban asilo en un lugar medio acogedor que pudieran llamar “casa”.

Además de conocer los típicos lugares de Capital Federal, he tenido inagotables charlas con mís Roomies de cómo en nuestros respectivos países nos referimos a las cosas o cómo expresamos otras, y vaya que han salido cosas tan chistosas como interesantes, hasta hemos hecho sonreír a los porteños (que son bien pesados o como ellos mismos dirían “pelotudos”), ya que por lo general estas tertulias las mantenemos en los colectivos de regreso a la Residencia.

Para que tengan una idea, comparto diariamente con mexicanas, colombianos y  argentinos,  de por si entre los mexicanos (todos son de diversos puntos de ese país) ya hay diferencias imaginen entre todos. Así es como sé que “cola” le parece súper “naco” por eso prefieren usar “pompis”, que para mí es tan fresa como llamar a los senos “bubis”.

Descubres que “ñero” no es el que sale siempre “jodido”, sino más bien un “tuky”.  A las panti le dicen “chones” y a los “monos” los llaman “pantaloneras”.Un “cabrón” no es que sabe el que le montan cacho e igual sigue pegado, sino el que los monta y según el contexto puede ser “mala onda”, por citar algunos ejemplos.

Con los colombianos la diferencia no es tan marcada, sin embargo una barquilla es un barquillo y el “guayabo” no es lo que te da cuando estas despechado, sino lo que te produce una “curda” que los mexicanos llaman “peda” y termina en “cruda”  y no en “ratón”.

Ni hablar de los alimentos, por ejemplo: el jojoto los argentinos los llaman choclo, los mexicanos elote, lo que deriva llamar a las cotufas: pochoclos, palomitas o crispetas como dirían los colombianos. El pimentón es morrón, el tomate es jitomate.

Otra cosa curiosa en Argentina es que las puertas no se “empujan” se “tira”, “mira” es “mirá” y “ven” se dice “vení”.  Aquí se hace “previa” lo que en Venezuela se conoce como “predespacho”, se “copea” y va a “boliches” que no es donde se juega bowling sino donde se “rumbea”.

Así son las cosas en nuestro idioma….

Acerca de Marly

Licenciada en comunicación social mención audiovisual, Master en diseño y especialista en Marketing Digital
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