Descansa en paz

“Por más tolerante que uno sea con las opiniones de los demás, cada uno debe poder enunciar las propias; al menos sobre las cuestiones fundamentales”, Umberto Eco.

 

Con voz quebrada y a punto de explotar en llanto anunció Nicolás maduro el fallecimiento de quien para muchos fue un gran líder no sólo para Venezuela, sino para el resto de los pueblos latinoamericanos, un ser irreverente, para otros, alguien que causó un gran daño social, económico y político a un pueblo, su peor pesadilla o un gran adversario, sea como sea, guste o no, Hugo Chávez Frías pasará a formar parte de la historia moderna.

Cuando supe la noticia, un par de horas después, fue inevitable que el escalofrío se apoderará de mí recorriendo todo mí cuerpo,  y antes que pudiera poder sorber un poco de café, lo primero que soltó mí boca fue “tenemos que hacer el registro electoral”, y segundos más tarde el hecho de que esta vez existe la posibilidad de poder votar desde el extranjero, se opacó por una rara sensación entre vacío, nostalgia, tristeza, shock, incertidumbre y un poco de miedo por saber que podría pasar allá, cómo estaría reaccionando la gente, cómo regresarían a casa mis familiares de sus trabajos y cómo tomarían ellos este nuevo escenario.

Pasadas las horas, aún un poco consternada, tras ver las noticias, declaraciones y manifestaciones en pro, en contra, neutrales, es que comienzas a recuperar un poco la cordura. La muerte de Chávez, es dura como la muerte de cualquier ser humano y juzgar, recriminar, hacer conjeturas es un papel que no podemos jugar en estos momentos.

Así que con un poco más de conciencia escribí lo siguiente en Facebook Familiares y amigos, independientemente de su postura política, solo espero que mantengan la calma, no caigan en el nerviosismo y dejemos que las autoridades sean las que nos guíen en lo que viene ahora. Nuestro deber como pueblo es mantener la calma, la paz y seguir trabajando por nuestro país!” .

Un día después, la cabeza más fría y digerida un poco más está nueva realidad que enfrenta mí querida Venezuela, afirmo ese mensaje;  pienso que este es un  buen momento para que con su partida los venezolanos, que están allá o aquellos que nos encontramos en el exterior  hagamos catarsis, perdonemos y dejemos ir, dejemos ir el odio, dejemos ir el rencor, dejemos ir la división.

Nuestra patria ahora más que nunca necesita de nuestra cordura, tolerancia, tranquilidad y sobretodo necesita que poco a poco construyamos los lazos de la unidad.

Acerca de Marly

Licenciada en comunicación social mención audiovisual, Master en diseño y especialista en Marketing Digital
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